Quince encuentros, semana a semana
Cada encuentro se publica aquí después de la sesión en vivo. Usa las pestañas de cada semana para añadir video, resumen, contemplación, meditación y material.
Aquí encontrarás el enlace a los encuentros en vivo, las grabaciones y los materiales del recorrido.
Cada encuentro se publica aquí después de la sesión en vivo. Usa las pestañas de cada semana para añadir video, resumen, contemplación, meditación y material.
Invitación de la semana: observa dónde se conmovió o se rompió tu corazón de verdad últimamente, y compártelo con la comunidad.
Sobre algunos profesores de Pema Chödrön:
*Hacer click en los nombres
Continuamos el estudio de Abrazar lo inabrazable con los capítulos 2 y 3: las acciones del cuerpo, la palabra y la mente moldean el futuro, y la polarización nace dentro de cada persona antes de manifestarse en el mundo.
Invitación de la semana: elige un momento del día para preguntarte «¿importa?» antes de actuar, hablar o dejar que un pensamiento se repita, y observa qué cambia con esa pausa.
Un depósito de confianza
Pema Chödrön describe cómo podemos confiar en la interdependencia y en el karma como una comunicación constante con la realidad, y también cómo la verdadera alegría surge al percibir el dinamismo de la vida y comprender que nunca estamos condenados: el futuro está siempre abierto.
*Se puede poner la opción de autogenerar subtítulos en español.
Continuamos el estudio de Abrazar lo inabrazable, ahora con los capítulos 4 y 5, y también con fragmentos del segundo libro de Pema Chödrön sobre el discurso de graduación que dio en la Universidad Naropa. El hilo conductor de ambos capítulos es el mismo: aprender a quedarnos con lo incómodo, en vez de huir de ello.
Invitación de la semana — «Quedarse con lo crudo»: la próxima vez que sientas un microfracaso, algo que no salió como querías, haz una pausa antes de reaccionar. Suelta la historia que tu mente está armando y quédate solo con la sensación cruda: siente lo que estás sintiendo, siente tu vulnerabilidad, respira por unos segundos con esa energía incómoda. Sin negarla, sin exagerarla: solo quédate ahí, con atención y curiosidad, y observa qué pasa.
Recomendación de libros:
Videos:
Este video se conecta directamente con lo que venimos explorando: la capacidad de acomodarlo todo, sin rechazar nada.
En él, Claire Wineland usa la misma expresión que Elizabeth Mattis-Namgyel emplea en su libro El poder de una pregunta abierta: «todo esto» («all of it»). Se siente la fuerza de esa apertura cuando ella lo dice. En otro momento habla de lo hermoso y lo difícil que es a la vez, y concluye: «Hay vida por todas partes».
Claire vivía con fibrosis quística y murió a los 21 años. Verla decir estas palabras es tan triste como hermoso: a veces sentimos que no cabemos dentro del propio cuerpo.
Ella tuvo una comprensión muy profunda de la interdependencia. En este documental dice con claridad que no podemos vivir en una burbuja, que no es posible separarnos del mundo.
Recorrimos los capítulos seis y siete. El primero, «Tal como es», muestra que el camino espiritual no nos traslada a ningún otro lugar, sino que nos devuelve a ser tal como somos y a ver el mundo tal como es. El segundo, «Cómo no perder la esperanza», trabaja cómo sostener el ánimo cuando aquello que hacemos parece no cambiar nada, sustituyendo la motivación centrada en uno mismo por una motivación de compasión.
Invitación de la semana: elige un momento cotidiano cualquiera y detente unos segundos a apreciarlo tal como es; y cuando notes que te estás cerrando o endureciendo, prueba el mantra «tal como es».
Video:
Mingyur Rinpoche explica que la meditación entrena tres habilidades para la vida: ver las cosas tal como son, aprender a estar bien con lo que no está bien y estar presentes sin estar completamente perdidos.
Recomendación de lectura:
Para quienes quieran conocer un poco más sobre la historia de Jarvis Masters, les compartimos su página web:
Allí encontrarán más sobre su vida, sus libros y su trabajo. La página está en inglés, pero Google puede ayudarles a traducirla al español.
Además les recomendamos su libro Este pájaro tiene mis alas, disponible en español.
Querid@s,
El encuentro de esta semana no quedó grabado. Les pedimos disculpas, especialmente a quienes no pudieron acompañarnos en vivo.
Para complementar el resumen del encuentro, les dejamos cuatro videos de Pema Chödrön:
Seguimos con el estudio de Abrazar lo inabrazable, de Pema Chödrön, en el capítulo 8. Ya desde la primera línea del libro está, en cierto modo, la propuesta de todo el capítulo:
«Cuanto más dispuesto estés a salir de tu zona de confort, más cómodo te sentirás con tu propia vida.»
Es justo lo que necesitamos aprender a hacer: salir de la zona de confort para, paradójicamente, relajarnos más fácil en situaciones que antes traían miedo y rechazo. Es una llave.
Hace unos años, Pema escribió una carta a sus alumnos con una pregunta simple: cuando las cosas se ponen realmente duras —cuando estás asustado, solo, con rabia, cuando todo se desmorona—, ¿dónde te refugias? Normalmente no recibe respuesta a sus cartas, pero a esta le respondieron muchísimos. Y tuvieron que admitir, sin sorpresa para ella, que en los tiempos difíciles se refugiaban en Netflix, en comer en exceso, en cualquier entretenimiento o distracción.
En la tradición budista se habla de refugiarse en las Tres Joyas:
Junto a ese refugio externo hay uno interno: nuestra propia naturaleza de Buda, ese potencial que ya está presente y al que podemos agarrarnos cuando todo parece estar en contra.
«Tengo la naturaleza de Buda. Si me acuerdo de eso, está bien, pueden pensar de mí lo que quieran.»
No necesitamos la opinión de nadie, ni que ninguna autoridad nos libere, para sostenernos en eso.
Trungpa Rimpoché solía describir la mayoría de nuestros refugios —los que no son las Tres Joyas— como «neurosis de confort»: cuando los bebés necesitan consuelo, se chupan el dedo; cuando las cosas se complican para los adultos, hacemos nuestra propia versión de chuparnos el dedo.
«¿Qué es mi pulgar?»
Basta mirar un poco para reconocer que casi nunca nos estamos refugiando de verdad en las Tres Joyas: nos estamos chupando algún dedo (el celular, un equipo de fútbol, una tribu, una serie).
Llamarlo por su nombre: una práctica simple y muy potente. En el momento de recurrir a tu «dedo», nómbralo en voz alta, juntando las palmas: «me refugio en Netflix», «me refugio en la nevera». Con solo nombrarlo, muchas veces la compulsión pierde fuerza — hasta puede hacerse como una postración, para vernos con más claridad: a quién le estamos rindiendo refugio, cuánto de nuestra vida le estamos ofreciendo.
Para profundizar, Pema retoma un modelo del psicólogo soviético Lev Vygotsky, desarrollado después por PassageWorks (el grupo educativo de Boulder, Colorado, donde ella escuchó por primera vez la frase «abrazar lo inabrazable»). Son tres círculos concéntricos:
Las zonas son personales: lo que es riesgo excesivo para uno puede ser zona de aprendizaje para otro. Pema piensa en el coraje de los Freedom Riders, que a comienzos de los sesenta viajaron en autobuses para desafiar las leyes de segregación en el Sur de Estados Unidos, arriesgando literalmente la vida. Para uno de ellos, viajar en esos autobuses era, de algún modo, su propia zona de confort.
Anécdota personal: en un momento de muchos cambios —mudanza, planes de viaje desarmados, sin mucho piso bajo los pies—, una amiga insistió para salir esa noche. Terminaron en una clase de forró, algo a lo que jamás se habría abierto desde la zona de confort. Estar sin suelo predispuso a entrar en la zona de aprendizaje, a hacer algo diferente que ni se imaginaba.
Cuando la zona de confort se encoge: cuanto más intentamos protegernos del peligro, más miedo le tenemos a todo el mundo — como en una comunidad cerrada, donde la puerta da protección, pero ¿qué pasa cuando se rompe la lavadora y alguien tiene que entrar a arreglarla? Y cuanto mayor nos hacemos, más amenazados nos sentimos: cosas que no molestaban a los treinta pueden incomodar mucho a los setenta u ochenta.
Reconectar con el refugio: a veces es honesto decir «necesito estar en mi zona de confort ahora, estoy estresado, y eso me ayuda» — y hay que honrarlo. Pero otras veces nos estamos engañando, fingiendo un refugio en las Tres Joyas que no es real. A veces ese refugio falso necesita fallar para que caiga la ficha; y a veces es la Sangha la que nos ayuda a verlo.
Thogme Zangpo, sabio tibetano del siglo XIV, escribió en Las treinta y siete prácticas de un bodisatva:
«La felicidad desaparece en un instante, como una gota de rocío sobre una brizna de hierba.»
Basar nuestra comodidad en cosas que no duran es una estrategia inútil para vivir. El ejemplo más conmovedor es enamorarse: ese brillo inicial, la luna de miel, puede durar un par de años — después hay dos personas viviendo juntas, y ahí es cuando de verdad se empieza a habitar la zona de aprendizaje. Por eso las relaciones pueden ser tan poderosas para nuestro crecimiento.
La idea de que la felicidad desaparece como una gota de rocío podría sonar deprimente, pero la intención es señalar la libertad: aferrarse a lo que cambia todo el tiempo es una táctica de la zona de confort, y es lo que nos mantiene en el samsara — ese círculo vicioso en el que quedamos atrapados por resistirnos sin parar a la realidad. La única salida es despertar a la naturaleza abierta de las cosas, y eso pide aventurarnos a la zona de aprendizaje, donde nos encontramos con una ausencia básica de suelo.
«La mala noticia es que estás en caída libre, sin nada a qué agarrarte, sin paracaídas; la buena noticia es que no hay suelo.» — Chögyam Trungpa
Estamos cayendo, sí, y esa ausencia de suelo puede asustar mucho; y al mismo tiempo no nos morimos por eso — nuestro crecimiento también está en ese lugar.
Trungpa Rinpoche equipara ese estado con el espacio abierto de nuestra bondad básica. Pero como ese espacio no nos ofrece nada a lo que agarrarnos, en general nos parece intimidante, y entonces tendemos a «escondernos en cuevas y selvas»: una forma poética de decir que nos volvemos muy egocéntricos, encendiendo el fuego del odio, agitando el río de la lujuria, revolcándonos en el barro de la pereza. La agresión, la pasión y la ignorancia —los tres venenos— son el resultado de no conectarnos con nuestra bondad básica por temer el estado sin suelo.
El tonglen es una de las prácticas más efectivas para cambiar nuestra actitud frente a la comodidad. En vez de seguir el hábito de evitar la incomodidad, inhalamos lo que solemos encontrar desagradable o amenazante — pero sin ir a nuestras peores pesadillas: trabajamos con algo pequeño, como una decepción, que normalmente provocaría una reacción pero no es abrumador.
«Empiezas a hacerte amigo de tu propio dolor y a desarrollar empatía con la condición humana.»
Aunque trabajemos con un sufrimiento menor, vamos reuniendo la fuerza para algo más grande; y si seguimos, en la gran adversidad esa fuerza va a estar disponible para nosotros.
Equilibrar la inhalación con la exhalación: Matthieu Ricard, el conocido monje y autor budista, fue sometido a una prueba de compasión conectado a una máquina que registraba su actividad cerebral. Cuando le pidieron que se concentrara solo en inhalar el sufrimiento, se saturó — acababa de visitar un orfanato en Rumanía y había estado en el Tíbet tras un terremoto. De ahí aprendió que uno no puede tomar en exceso: recibir el sufrimiento tiene que equilibrarse con amor y bondad.
«El riesgo, en realidad, es la fatiga de la empatía: es como si solo inháramos y no exháramos.»
Cuando exhalamos también el amor, cuando equilibramos, no hay fatiga de la compasión — hay compasión sin fatiga, porque estamos enviando amor de vuelta.
El tonglen puede hacerse tradicionalmente por otros seres, pero también inhalando nuestra propia angustia y exhalando amor y bondad para nosotros mismos y para todos los que estén pasando por algo parecido. Puede hacerse formalmente, sentados, o caminando por la calle, mirando a alguien. Y aunque no esperemos un efecto directo en la vida del otro, solo con hacerlo, solo con desearlo, ya hay un efecto real: en nuestra mente, en cómo nos movemos, en cómo somos recibidos.
Durante este brevísimo tiempo que tenemos en la tierra, dice Pema, hay que preguntarse cómo vamos a pasarlo.
«¿Seguiremos aumentando y fortaleciendo nuestros hábitos neuróticos en una búsqueda en vano de algún confort y placer duraderos? ¿O lo convertiremos en una práctica para salir a la zona de aprendizaje?»
Es casi aterrador lo rápido que pasa la vida. ¿Pasé el día fortaleciendo mi orientación al confort, entregado a la «nostalgia por el samsara» (como le gustaba decir a Trungpa Rinpoche)? ¿O di un paso hacia el estado sin suelo y de verdad me refugié en las Tres Joyas?
El statu quo no es muy útil para el crecimiento espiritual en este corto intervalo entre el nacimiento y la muerte. Expandir nuestra capacidad de sentirnos cómodos en nuestra propia piel y en el mundo, para poder estar ahí, tanto como sea posible, para otras personas — esa es una forma muy digna de vivir una vida humana.
Para sellar, dedicamos. Esta es la plegaria de larga vida para Pema Chödrön: «Generada por un mérito inmenso, la flor de loto nacida del agua, cuyo esplendor magnetiza y encanta a las abejas errantes: que la luz del Dharma sublime permanezca firme.» La flor de loto nacida del agua es la propia Pema; y las abejas errantes, magnetizadas por su esplendor, somos nosotros.
Nos sumamos a la plegaria clásica atribuida a Nagarjuna: que la bodichita sublime y preciosa surja donde aún no surgió, y donde ya surgió no se debilite, sino que se expanda cada vez más. Mientras exista el espacio y mientras haya seres conscientes, que también nosotros permanezcamos para disipar las penas del mundo. Dedicamos cualquier mérito de este encuentro a la larga vida de Pema Chödrön, a la continuidad de la práctica y del estudio, y al bienestar más profundo de todos los seres.
En los próximos días, en cualquier momento, aunque sea por unos segundos, prueba una de las sugerencias que Pema Chödrön ofrece en este capítulo. Intenta sostener en la mente la enseñanza esencial, y mira lo que va pasando en tu vida como una serie de oportunidades, invitaciones constantes para poner en práctica lo que venimos estudiando.
Click en el enalce para abrir PDF:
Las cuatro formas de acción – Lama Padma Samten
Disponible después del encuentro.
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